Ser o no ser en la tormenta de la vida - su regalo de fortaleza y madurez


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Comparto con ustedes un poco de palabras de reflexión.

http://ishanoshabla.blog.terra.com.mx/2009/09/23/ser-o-no-ser-en-la-tormenta-de-la-vida-su-regalo-de-fortaleza-y-madurez/

Hace varios años visité Tierra del Fuego, una isla bellísima en el extremo sur de Argentina y su ciudad principal es la ciudad más austral del mundo. Esta tierra de escarpadas cumbres nevadas es también el hogar de una enorme colonia de castores. Estos castores no son nativos de Argentina, según me contaron, sino que fueron traídos desde Canadá en el 1940 por algunos empresarios ambiciosos, que pensaban que serían capaces de hacer una fortuna enorme con sus pieles.

Su razonamiento pareció genial: el único depredador del castor es el oso, ¡y no hay osos en Argentina! Sin depredadores, los castores se multiplican rápidamente, y podrían cosechar así velozmente los beneficios con la venta de estas pieles tan caras y hacer así una fortuna. El plan fue pronto puesto en acción y 25 parejas de castores llegaron a Tierra del Fuego. Para alegría de los inversores, estos castores, efectivamente se multiplicaban velozmente, pero algo muy extraño ocurrió - los recién nacidos no desarrollaban capas gruesas de pelo como sus parientes de Canadá. De hecho, su pelaje era totalmente insignificante e inútil. Los empresarios angustiados pronto se enteraron de que el abrigo de castor crece más grueso cuando tienen experiencias en que están expuestos al peligro y reaccionan con el miedo. Sin osos, no hay temor, y así su pelaje no crece y no hay posibilidad alguna de fabricar ningún abrigo de piel de castor.

En nuestra sociedad, la comodidad reina. Cualquier cosa que hace la vida más fácil y requiere menos esfuerzo, es muy apreciado. Hemos aprendido a evitar la confrontación y el conflicto, y la rutina es más valiosa que explorar lo desconocido, y la seguridad más importante que la espontaneidad. Sin embargo, a menudo, son las cosas que nos incomodan - los golpes, las decepciones y las pérdidas - aquellas cosas que nos desafían más en nuestras vidas, son las tormentas que deseamos evitar y son sin embargo estas tormentas las que nos hacen fuertes. Ellas nos dan la madurez y responsabilidad, ¿qué mejor maestro podríamos tener que nuestra propia experiencia directa de vida?

La vida se estanca cuando eliminamos los desafíos. Al igual que un niño mimado, que cuando finalmente se enfrenta al mundo, se encuentra sin los conocimientos necesarios para desenvolverse en la sociedad, si nos queremos proteger a nosotros mismos sin vivir los conflictos inevitables de la vida, podemos encontrar consuelo, pero no encontraremos crecimiento. Podemos encontrar la distracción, pero no encontraremos la auto-realización. Para prosperar y crecer como persona, debemos enfrentar el mundo y aceptar las pérdidas y las decepciones que la vida nos trae. Entonces, en lugar de percibirlos como los obstáculos que nos impiden avanzar en nuestro camino, podemos utilizar estas situaciones difíciles como las oportunidades para cultivar e ir más allá de nuestras fronteras y límites y ampliar así nuestros horizontes.

*Isha visitará México en octubre, dictando seminarios en Guadalajara


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