Tipos de aceite de oliva


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Tipos de aceite de oliva
Cuatro categorías de aceites diferentes según la variedad de aceitunas, las características del fruto y el método de elaboración

El aceite de oliva contiene gran cantidad de grasas monoinsaturadas, vitamina E y otros compuestos que cuidan la salud de nuestro sistema cardiovascular.

Si comparamos el aceite de oliva con los denominados aceites de semillas (girasol, soja, maíz…), el primero es mucho más aromático y sabroso, su elaboración es más simple, por sus características químicas es más estable al calor y más apropiado para la fritura, ya que aguanta mejor las altas temperaturas sin descomponerse.

Tipos de aceite de oliva:
Virgen: Se consigue triturando las aceitunas hasta obtener una pasta o torta, aplicando presión en frío para exprimir el aceite. Tan sólo se somete a procesos físicos que eliminan las partículas sólidas que contiene en suspensión y para hacerlo más transparente. En función de la cantidad de ácidos grasos libres y según las características del fruto, su calidad y suavidad será mayor o menor.

  • Extra: de sabor y aroma afrutados y suaves, la acidez es inferior a 1º (1% de ácidos grasos libres).
  • Fino: la acidez máxima es de 2º.
  • Corriente: hasta 3º de acidez.

Refinado: Es aquel que se obtiene a partir de un aceite que en su inicio contiene muchos ácidos grasos libres debido a que ha sido obtenido mediante presión en caliente a partir de la torta de aceitunas o a que procede de frutos de poca calidad, por lo necesita ser refinado para hacerlo comestible. Es de color pálido, su acidez no llega a 0,2º por lo que apenas tiene sabor y contiene muy pocas vitaminas, fitosteroles y sustancias responsables de aroma.

Aceite de oliva o puro de oliva: Es una mezcla de aceite de oliva virgen y aceite de oliva refinado. Su acidez no debe superar 1º. Es el aceite más común en el mercado.

Aceite de orujo de oliva: Se obtiene a partir de la torta o residuo que queda después del prensado de las olivas y que contiene todavía entre un 10-20% de aceite que también se puede aprovechar. Es el de peor calidad y necesita ser refinado para reducir su acidez máxima a 0,3º


#2

Los acites puros son los recomendados, el de oliva es un buen aceite. Muy interesante los tipos de extracción se este aromático aceite.
El diabético puede consumir aceite de cualquier origen: giarasol, máiz, soja etc.
Las cantidades aconsejadas son aproximadamente 30 cm3 al día es decir 3 cucharadas soperas al día para condimentar los diferentes platos.
En lo posible evitar las frituras.
Sandra Lis Gómez


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