Una visión: “Oír el silencio”


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Mi visión: “Oír el silencio”, es escuchar el cuerpo. ¡A veces el cuerpo no solo habla, grita! Al cuerpo se le escucha sintiéndolo y para sentirlo es necesario aquietarse, salir del ruido cotidiano. “Oír el silencio es escuchar el silbo apacible” y entrar en el silencio interior, salir de la prisa, del ruido mundanal y entrar en la quietud.

Hemos olvidado el cultivo y desarrollo personal. Hemos olvidado el desarrollo armonioso de todo nuestro, somos cuerpo, mente y espíritu. Mantengamos el equilibrio. Escucha tu cuerpo y cuídalo como se merece. Es por eso que es sagrado y esencial buscar el silencio, al sentirlo tendrás una experiencia liberadora.

Medita en el silencio y escucha los síntomas más frecuentes de tu cuerpo: sed, apetito constante, perder peso rápidamente, sentir cansancio y orinar muchas veces al día. Estos son señales y síntoma de la diabetes.

“Oír el silencio”. Un modo de prevenir la enfermedad y promover la salud. “Oír el Silencio” para pacificarse interiormente a través del autoanálisis y el autoconocimiento. Los efectos psicológicos de la pacificación interior son: el logro de otra forma de percibir y relacionarse con la realidad, y una mayor eficiencia y entusiasmo en la vida diaria. Recuerda esto, tú no haz venido a sobrevivir, tú haz venido a vivir la vida abundan aún con diabetes.

“Oír el Silencio”, se está demostrando una clara determinación para el autoanálisis y el autoconocimiento. Y ya sabemos que el principio de la sabiduría es “conocerse a sí mismo”. Para este autoanálisis y autoconocimiento se necesita un espacio: “el silencio en soledad”. Esto es una gran inversión en todos los sentidos.

Vivimos en la “civilización del ruido”. Poco a poco, el ruido se ha ido apoderando de las iglesias, las calles, los hogares, los ambientes, las mentes y los corazones de los hombres y mujeres. Vivimos en un mundo de ruido y dónde “Oír el silencio” ya no es una virtud.

Hemos olvidado que el silencio nos eleva, el ruido nos sume en lo infernal. Hemos olvidado “Hay un tiempo para callar y un tiempo – ‘para hacer ruido’- para hablar”, dice el Eclesiastés 3:7.

La conclusión es simple: “Oír el silencio es una virtud”. Debemos ser buenos oyentes, estuchar nuestro cuerpo, escuchar los síntomas, ver las señales y toma control de nuestra vida y gritar a viva voz “¡estoy viviendo la vida abundante a pesar de tener diabetes”!

Nada es gratis en esta vida, hay un precio que pagar. ¿Cuánto estamos dispuestos a pagar por “oír el silencio”?

Soy un diabético, que piensan que siempre “es mejor prevenir que lamentar o curar”. ¡Viva el Día de la Diabetes! Sinceramente.
Luis L. Gavin


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