Veredas dulces


#1

Dice vox populi que cuando uno se casa empieza a engordar, yo soy la excepción que define la regla.

Mi historia es simple, hace 25 años acompañé a mi esposa a consulta con su médico familiar (era el que veía a toda la familia de ella) y después de la consulta mi esposa le comenta al doctor que tenía unas ronchas en el vientre. El médico me pidió que me levantara la playera y sin levantarse de su lugar, y sin que yo me acercara, hizo una receta con una pomada (ya se podrán imaginar laconfianza que me inspiró ese diagnóstico), ya por abandonar el consultorio me preguntó cómo si estaba contento con el programa de control de azúcar que tenía.

A mi esposa y a mi nos sorprendió la pregunta, a pesar de tener casi 130 kilos sobre las rodillas (las dos, porque solo sobre una hubiera sido ligeramente doloroso), siempre había tenido una buena salud, en ese momento le respondí que si, o algo similar, pero la pregunta fue con tanta seriedad que decidí hacerme unos análisis por mi cuenta.

A la semana pasé a recoger los resultados y vimos que la medida normal de azúcar era de máximo 115 y yo tenía cerca de 300, regresé con el mismo doctor y después de saludarme dijo “Ya confirmaste que eres dulcecito”, cosa que me sorprendió porque era la segunda vez que me veía y el señor parecía que había ayudado en el parto a la Malitzin, o por lo menos había estado presente. Cuando le dije que sí, me recetó Metformina (dos pastillas en la mañana y dos en la noche, para nivelar esos 280 mg/dl, pero cuando le dije que en realidad era de 297, me dijo que entonces tomara también media pastilla en la comida) y que buscara un especialista porque él era médico general.

Abreviando un poco la historia, acabé en el INNSS, mejor conocido solo como “Nutrición”, allí me aplicaron una serie de pruebas y el diagnóstico fue que si me cuidaba y seguía sus indicaciones quizá (y solo era una posibilidad) podía vivir un año porque tenía, entre lo que me iba a matar:

  • Colapso renal
  • Esteatohepatitis no alcohólica (el hígado no servía ni para tacos)
  • Neuropatía diabética

El tratamiento: Dieta y ejercicios, porque los medicamentos no iban a tener ningún efecto por lo avanzado de mi estado.

Ejercicio: 10 km de bicicleta diarios seis días a la semana y el séptimo caminata de 3 km.

La dieta era tan exagerada que llegaba a desayunar 270 grs de bistec y 185 grs. de frijoles, afortunadamente me cambiaron de nutrióloga y me indicó otra dieta más flexible, pero en un tono dedisfruta el tiempo que te queda de vida que me asustó más.

Después de año y medio (y sesenta kilos menos) el médico que llevaba mi caso me dijo- Upss, nos equivocamos.

Salí de Nutrición y fui a Cardiología (para los que no lo sepan, es una zona en la CdMx con hospitales de diferentes especialidades cercanos entre sí) me zampé (atraganté) tres tamales de rajas que me tuvieron 15 días en cama (después de año y medio con porciones y grasas controladas, creo que tuve suerte).

No culpo a los médicos de Nutrición, los protocolos de diagnóstico cambian, a pesar de ser tan buenos, no dejan de ser humanos, etc. Yo veo la experiencia como una llamada de atención, tan es así que hasta hace seis años se me presentó la primeracomplicación de la diabetes y empecé a tomar medicamentos (hace cinco inicié con la insulina) porque ya no pude volver a comer como antes, ni mi esposa puede evitar cocinarsano, lo cual me mantuvo excelente todos estos años.


#2

Hola Victor, muchas gracias por compartir tu historia, no me imagino por año y medio con ese primer diagnóstico como se llegaron a sentir, pero en ese tiempo bajaste de peso y comenzaste a comer mas saludable, que complicación estas manejando?


#3

Hace seis años tuve pie diabético, con un tratamiento de ozono remitió pero sirvió como indicador de que algo estaba mal, lo que me llevó a consultar con un endocrinólogo y a empezar con los medicamentos orales, hace cinco años tuve una isquemia que causo una parálisis del ojo, eso me llevo con el cardiólogo y a empezar a usar insulina.

Actualmente la única complicación que manejo es que mi esposa e hijas no me dejan hacer mucho esfuerzo (por el corazón), lo cual me hace sentir como un enfermo.


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