Vivir con la diabetes


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DÍA MUNDIAL DE LA DIABETES

Vivir con la diabetes

El caso de Maribel Segovia, diagnosticada de diabetes en la niñez, es excepcional porque su vida, salvo pequeñas limitaciones, transcurre con normalidad

Maribel Segovia, diabética, se administra una de las cuatro dosis diarias de insulina a las que se somete.

RUBÉN SERRALLÉ
TERESA ROLDÁN

Con tan sólo 11 años, Maribel Segovia fue diagnosticada de diabetes tipo 1, una enfermedad crónica con la que desde la niñez convive amigablemente y que, gracias a los controles diarios a los que se somete, le permite llevar una vida casi normal.
Precisamente hoy, 14 de noviembre, se celebra el Día Mundial de la Diabetes, una celebración que, como todos los años, se aprovechará para concienciar a la población albaceteña sobre la enfermedad y sus consecuencias.
Sensación de sed y hambre, ganas de orinar y pérdida de peso fueron los síntomas que le hicieron a los padres de Maribel consultar con el médico, que rápidamente descubrió que se trataba de una diabetes ante los niveles de glucosa en sangre que presentaba la paciente albaceteña.
Para Maribel no ha sido traumático el asumir la enfermedad con lo que ello conlleva de tener que renunciar a determinados alimentos, en especial, a los dulces, así como a llevar un control estricto de las comidas y del consumo por ejemplo de hidratos de carbono, quizás como ella afirma «porque como me la diagnosticaron de niña con 11 años lo he asumido mejor que si me hubieran detectado la enfermedad en la edad adulta».
No obstante, asegura que «al principio yo no me enteré de que tenía diabetes, pensaba que era como un resfriado que con la medicación que me mandaron me iba a poner bien y me olvidaría del tema. Nunca pensé que esto iba a ser ya para toda la vida, ése es un recuerdo que tengo siempre muy presente».
Como toda enfermedad de carácter crónica, la diabetes que padece esta albaceteña natural de Valdeganga le obliga a tener que administrarse insulina cuatro veces al día, así como a someterse a controles médicos constantes para comprobar la evolución de su enfermedad. Pruebas analíticas y consultas al especialista en Endocrinología cada cuatro o cinco meses forman parte de la rutina diaria a la que se enfrenta esta albaceteña, que desde los 11 años su tratamiento para controlar la enfermedad ha estado basado en los pinchazos de insulina.
También son inevitable, según Segovia, «las bajadas o subidas de azúcar, aunque es recomendable tener las mínimas».
Algo que por otra parte ella asume y acepta «porque así me ha tocado, como al que le toca padecer un cáncer o tener otra enfermedad, la diabetes es una enfermedad para vivir con ella, tienes que asumirlo», agrega «ya que lo peor en la vida es no asumir esta u otras enfermedades como le pasa a mucha gente que no acepta esta enfermedad o se lo toma a la ligera realizando excesos por los que luego su organismo le va a pasar factura».
Sin embargo, esta joven diabética, madre de familia y con dos hijos que afortunadamente no han heredado la enfermedad, afirma que las cosas han cambiado mucho en todos estos años y existen muchos adelantos que hacen «que una persona diabética pueda llevar una vida casi normal».
Atrás quedaron, afortunadamente para Maribel y para todas las personas que padecen diabetes, las típicas jeringuillas de cristal con las que los enfermos se administraban a diario la insulina, que para su desinfección tenían que ser hervidas, «algo que te imposibilitaba por ejemplo para realizar un viaje largo». Hoy en día «hemos ganado mucho los diabéticos en comodidades, y cada día aparecen nuevos tratamientos que mejoran nuestra calidad de vida y las secuelas futuras. Antes era todo muy estricto y más complicado que ahora, que es todo muy fácil».
Su enfermedad motivó que sus dos embarazos fueran considerados de alto riesgo y tuviera que estar continuamente con controles, sobre todo, analíticos. «También debido a la diabetes mis hijos nacieron con más peso y además fueron por cesárea».
Esta afectada insiste en trasladar el mensaje para otras personas que como ella son diabéticas que «deben asumir que son diabéticos y cuidarse, porque salvo pequeñas limitaciones» uno puede hacer una vida normal. Lo que en ningún caso debe hacer un diabético es cometer excesos continuos con una mala alimentación o abusos del alcohol o el tabaco.
Pero su caso no es quizás el más común entre la población diabética, sobre todo entre los jóvenes, ya que son muchos los afectados que desgraciadamente no se cuidan, cometen excesos y sufren continuas hipoglucemias e hiperglucemias.
Precisamente para que éstos últimos recapaciten servirán los mensajes que hoy Día Mundial de la Diabetes se pondrán sobre la mesa, aunque las dos asociaciones de diabéticos que hay en la ciudad: ADA y Asfadi, ya han venido celebrando durante toda la semana actos variados de sensibilización, como la realización en varios centros de salud de la capital de pruebas de glucemia, pruebas que hoy Asfadi realizará a todas las personas interesas en la mesa informativa que va a instalar en la plaza del Altozano.
El objetivo es prevenir antes que curar, porque en muchos casos esta enfermedad en los pacientes en los que se asocia a la obesidad sí se puede prevenir. En los que no, con los cuidados médicos, tratamientos y controles periódicos se llega a controlar y se evitan otras enfermedades asociadas como la hipertensión, problemas circulatorios, cardiovasculares, renales y oculares.
La diabetes mellitus es un trastorno metabólico, que afecta a diferentes órganos y tejidos, dura toda la vida y se caracteriza por un aumento de los niveles de glucosa en la sangre. Es causada por varios trastornos, incluyendo la baja producción de la hormona insulina, o por su inadecuado uso por parte del cuerpo.


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